Símbolos carlistas

Símbolos carlistas

Lema tradicional: Dios, Patria, Fueros, Rey (el actual Partido Carlista utiliza el eslogan: Libertad, Socialismo, Autogestión, Federalismo).

Bandera: La Cruz de Borgoña en rojo sobre fondo blanco.

Himno: La Marcha de Oriamendi.

Bandera con la cruz de Borgoña

Bandera con la cruz de Borgoña

La Cruz de Borgoña es una representación de la Cruz de San Andrés en la que los troncos que forman la cruz aparecen con sus nudos en los lugares donde se cortaron las ramas. Este emblema ha sido incluido en los escudos de armas y en las banderas de España, tanto de tierra como de mar, desde 1506 hasta nuestros días, donde todavía es un elemento importante en el Escudo de Armas del Rey de España, y en su guión. También es el origen del símbolo distintivo que marca las colas de los aviones del Ejército del Aire español.

Escudo de armas de Juan Carlos I

Escudo de armas de Juan Carlos I

Fue el rey Felipe I el Hermoso quien, en 1506, tras contraer matrimonio con la reina Juana I de Castilla, introdujo el signo distintivo de la casa de su madre, María de Borgoña, ya que San Andrés es el patrón de Borgoña. Como símbolo vexilológico, ha sido el más utilizado hasta 1785 en las banderas españolas. Posteriormente a 1785, la versión de aspa roja sobre fondo blanco sería también la bandera adoptada por el movimiento carlista tras rebelarse contra Isabel II en el siglo XIX. En tierra, esta bandera, blanca con la cruz de Borgoña en rojo, ondeó quizá por primera vez en la batalla de Pavía, y es la más característica de las utilizadas por las tropas de Infantería española durante los siglos XVI y XVII. Si bien en las banderas de compañía la cruz figuraba sobre fondos de muy diversa forma y colorido (en los que a veces se incluían jeroglíficos o motivos heráldicos del oficial al mando), el color blanco del paño fue el más utilizado, sobre todo en las banderas coronelas. A este respecto, un decreto de Felipe V dado a 28 de febrero de 1707 decía: "Y es mi voluntad que cada cuerpo traiga una bandera coronela blanca con la cruz de Borgoña, según estilo de mis tropas, a que he mandado añadir dos castillos y dos leones, repartidos en cuatro blancos, y cuatro coronas que cierran las puntas de las aspas".

La Marcha de Oriamendi es el himno del carlismo. Su nombre viene del de una batalla que tuvo lugar en el monte homónimo, situado en las inmediaciones de San Sebastián, en 1837, durante la Primera Guerra Carlista en el que el ejército carlista derrotó al cristino.

Según cuenta la leyenda, tras la derrota de las tropas liberales, los carlistas entraron en el campamento cristino, tomando como botín de guerra, armas, uniformes y, también, la partitura de una marcha militar compuesta por un músico inglés y arreglada por un liberal donostiarra, sin letra, para conmemorar la victoria de los cristinos, y a la que los carlistas pusieron letra.

Más adelante, con los arreglos musicales de Silvano Cervantes y la letra compuesta por Ignacio Baleztena, se adoptó la letra más famosa, que es:

Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.

Así se aunaban en el himno los elementos característicos del carlismo.

Durante la Guerra Civil Española fue uno de los himnos de combate del Requeté y, por decreto de 27 de febrero de 1937 aprobado por el General Franco canto nacional de la España Nacional, junto con el Cara al sol de la Falange y la Marcha Real, con letra de José María Pemán). Sin embargo, la versión oficial cambió la mención a la vuelta del Rey de España ("venga el rey de España a la corte de Madrid"), por: "que las boinas rojas entren en Madrid", más acorde con la nula voluntad de Franco de restaurar la monarquía.